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jueves, 11 de diciembre de 2008

sexto: perlitas sobre nuestras altas autoridades

El 2008 parece cerrarse dejándonos varios cambios en varios de los altos cargos estatales, en varios de los titulares de las más importantes instituciones públicas. Es de anotar que, en ninguno de los casos, el cargo proviene de elección popular.
Entre las primeras en el año, tuvimos la elección de Gladys Echaíz como Fiscal de la Nación, para suceder a la fallecida en el cargo Adelaida Bolívar: "¿Recordará la doctora Echaíz que defender a sus fiscales del amedrentamiento presidencial es un deber que sí hubiera cumplido Adelaida Bolívar?" (C. Hildebrandt/12-abril)
En julio, tuvimos la renovación anual de la mesa directiva del Congreso: el PAP la consiguió nuevamente gracias a tránsfugas y fujimoristas: "Pero no ha sido por ser ignaro lector de una enciclopedia Zoopena imaginaria que el señor Velázquez Quesquén ha sido elegido presidente del Congreso. Lo ha sido gracias a la diestra bancada fujimorista, al cajón de sastre upepista (ocho de esa agrupación encumbrada por Ollanta Humala votaron por el Apra) y a la señora Fabiola Morales, explicable embajadora del jefe de la banda del SAT, o sea Castañeda Lossio." (C. Hildebrandt/27-julio)

Vino más tarde el escándalo de los petroaudios, la accidentada salida de Jorge del Castillo y el ascenso del entonces Presidente Regional de Lambayeque y el cambio de algunos ministros de Estado: "Y si de alguien me habló pestes el doctor Barrantes fue, precisamente, del señor Yehude Simon, uno de los que más hizo para dinamitar, desde adentro, a Izquierda Unida. Cuando Barrantes hablaba de Simon una mueca de desprecio le torcía la cara. 'Es el peor de los traidores”, me dijo una vez.'" (C. Hildebrandt/12-octubre)
Ya el final del año nos ha llenado de renovaciones, fue elegido como titular del JNE, por la Corte Suprema, el ex presidente de esta Hugo Sivina Hurtado para reemplazar al rebelde (tema Fonavi) Enrique Mendoza: "Hay, también, buenas noticias. Entre ellas, la elección del nuevo presidente del Jurado Nacional de Elecciones" (P. Patrón/7-diciembre)
Asimismo, el primer jueves de este mes fue electo, también por la Sala Plena de la Suprema, el sucesor de Francisco Távara: "Javier Villa Stein ha llegado a la presidencia de la Suprema. Es, por lo tanto, el flamante jefazo del Poder Judicial. Alberto Fujimori debe de estar más que feliz. (...) La alianza apro-fujimorista, que ya controlaba la Corte Superior de Lima, acaba de tomar el mando supremo del Poder Judicial. (...) El Apra tiene vocación de arrasadora neoplasia." (C. Hildebrandt/5-diciembre)
Se dieron, como siempre en diciembre, los ascensos y pases al retiro en las Fuerzas Armadas y la Policía. El caso del esperadísimo pase al retiro del Gnral. Edwin Sierra Donayre fue el más revisado. Destacó el discurso del nuevo Comandante General del Ejército Otto Guibovich refiriéndose a la espada como símbolo de las FFAA: "brilla cuando nos dedicamos a lo nuestro y se opaca cuando nos alejamos de ello. Deja de ser un símbolo de honor cuando apunta al corazón de la democracia" (5-diciembre)
Un caso truculento fue el de nuestro benemérito Tribunal Constitucional, cuyo presidente César Landa renunció inesperadamente a mediados de año dejándole el cargo al aprista Carlos Mesía, quien, tras la frustrada elección el primero de este mes, busca aún hacerse del cargo: "Mesía no debió en ningún momento ser juez y parte, o lo que es lo mismo: ser presidente interino y convocante de la elección y sacar de la manga su candidatura al máximo cargo." (J. Paredes Castro/2-diciembre)
Finalmente, Genaro Matute dejó la Contraloría en octubre y ya conocemos la terna que compite por reemplazarlo en un proceso interesante y sin precedentes en el Perú; empero, cada candidato tiene su padrino ex ministro. Sin embargo, "El doctor Alan García le exige al Congreso menos Contraloría para poder gastar los diez mil millones de soles que le pidieron Vega Llona, la Confiep y la banda de Choclito." (C. Hildebrandt/11-diciembre)
¿Será solamente la vehemencia de César Hildebrandt? ¿O de verdad estamos perdiendo algo de calidad y/o de probidad en nuestras altas autoridades? ¿Qué cree usted?

jueves, 27 de noviembre de 2008

columna: Cómo hacer más eficiente el presidencialismo, JUAN PAREDES CASTRO

Comúnmente reconocemos en el presidente Alan García al jefe de Gobierno y menos perceptiblemente, en la práctica, al jefe de Estado, cuando debería ser al revés.
En efecto, el presidente debiera ser más un jefe de Estado que un jefe de Gobierno, cargo este que bien tendría que ser administrativamente asumido cada vez más por el primer ministro.
De esta manera el presidente evitaría desgastes propios del día a día gubernamental y se recostaría en la reserva de confianza pública que por lo general entraña una jefatura de Estado.
Como ha ocurrido con sus predecesores, García también encarna a la nación, constitucionalmente.
Por lo visto, nuestro sistema presidencialista le asigna así toda una trinidad de poderes. Y claro que depende de él saberla usar y administrar en un solo puño o más democráticamente, delegándola.
Las necesidades de desconcentración del poder en el país aconsejan, sin embargo, encontrar en nuestro sistema presidencialista fórmulas adecuadas de distribución de funciones y tareas capaces de hacerlo más útil y eficiente.
Con la experiencia de haber cedido algunos tramos de poder en lo que va del ejercicio de su régimen, en su primer ministro de turno, el ahora renunciante Jorge del Castillo, García ha sentado el buen precedente de lo que se supone delegar el gobierno del día a día y de reivindicar la jefatura de Estado.
En vísperas de la designación del reemplazante de Jorge del Castillo y de la consiguiente recomposición del Gabinete Ministerial, García tiene que hacer más nítida esa separación de roles, que por supuesto no tiene que estar en función del ejercicio del poder por el poder sino de la administración eficiente del Gobierno y del Estado, en sus respectivas competencias.
Si bien esta separación de roles debería formar parte de una eventual futura reforma constitucional, su práctica por delegación viene a constituir una salida importante y decisiva al problema de un presidencialismo monocéntrico que termina por morderse la cola.
Una buena separación de roles, entre jefatura de Gobierno y jefatura de Estado contribuirá por último a un mejor balance de poderes y a una mejor relación del Ejecutivo con los demás poderes públicos, como el Congreso y el Poder Judicial.
Desde una real y efectiva jefatura de Estado García estará en mejores condiciones para generar los horizontes de mediano y largo plazo que necesita el país y de los que el gobierno del día a día se desentiende todo el tiempo por la propia absorción de sus energías.
autor: JUAN PAREDES CASTRO
medio: EL COMERCIO/ publicado: 11 DE OCTUBRE DE 2008

sábado, 15 de noviembre de 2008

entrevista: Francisco Morales Bermúdez: LA AMNISTÍA NO ES LA MEJOR SALIDA

Las investigaciones sobre las ejecuciones extrajudiciales durante la Operación Chavín de Huántar han crispado los ánimos del país. El ex presidente Francisco Morales Bermúdez cree que una amnistía para los involucrados es el peor camino que se puede seguir ahora que una Comisión de la Verdad busca esclarecer crímenes y excesos. El militar retirado considera que el Poder Judicial debe indagar e inclusive reconstruir lo que sucedió, pero cuestiona la orden de detención de los comandos. (...)
Gral. Morales Bermúdez, ¿si la ley decide que un militar o un civil debe ir detenido, se puede ir en contra de lo que manda la ley?
-No. Menos en un país donde lo que necesitamos es hacer respetar la ley, no es posible, no es concebible ir contra la ley. Naturalmente todos deseamos que el manejo de la ley sea correcto...
-Se puede pensar que es un dilema indebido, excesivo, pero ¿una vez que el juez lo decidió así estos oficiales deberían ponerse a disposición de la justicia?
-Pienso que sí, desde un punto de vista doctrinal es indispensable. Pero veamos las dos caras de la medalla. La otra es, si soy un juez, (...) dispongo de esto, pero no voy al extremo del encarcelamiento.
-¿Entonces los militares sí pueden ser juzgados por ese tema?
-Por supuesto que sí, por ese tema y por cualquiera. Sería un absurdo que la justicia se aplique para civiles y no para militares.
-(...) Ud. recomendaría a estos oficiales que se pongan a derecho, pese a que lo consideren una humillación. Porque la ley aplicada indica que deben ir presos y luego tramitar su libertad.
-Yo he hecho la invocación para que se revocara el mandato de detención, comprometiendo a altos mandos militares para que esta gente no se vaya a escapar del país.
-Pero eso no se puede hacer porque ya está dictada la detención.
-Si es así, hay que continuar con la ley. Sugeriría que se pongan a derecho, pero también recomendaría que si se va a acatar la orden de detención, no se les ponga, pues, juntos con los delincuentes terroristas, en la Dincote, como ha sucedido con el general Patiño. (...) Hay formas de detener, no es posible que se les junte con terroristas. De acuerdo, si la ley indica la detención, es inevitable, pero que sea decorosa. (...) Pareciera, y lo pongo en condicional, que hubo una ejecución extrajudicial, y no han sido los comandos sino elementos infiltrados por Montesinos, del SIN.
(...) -¿Esto le parece repudiable?
-Absolutamente. (…) Aparentemente se produjeron ejecuciones fuera de la ley, que continúen las investigaciones, pero que no ocurran detenciones vejatorias. Si hubo órdenes a esa gente del SIN para que no quedara nadie no vida, hay que ver quiénes fueron los autores intelectuales de los crímenes.
-¿Qué impacto ha tenido este asunto en nuestra sociedad?
-A mí me parece que la sociedad está impactada. Cuando se lanzó la idea de la amnistía en el Congreso un porcentaje altísimo de la población lo aprobaba. (...) Hay un sentimiento favorable de los comandos, pero por otro lado está la percepción de que si hubo gente que se rindió por qué no se les respetó. Son sentimientos encontrados.
-¿Debió respetarse la vida de los emerretistas capturados?
-Por supuesto que sí.
-Me refería a que si hay instrucciones en una acción de comando...
-Ninguna. (...) Son gentes aguerridas que entran al combate contra elementos negativos para cumplir una misión. Y esa misión implica matar para que no lo maten a uno. Eso es natural, pero (...) para un comando es un orgullo decir: tengo esta prenda: capturé a un enemigo.
(…) -¿La amnistía propuesta por un grupo de congresistas es adecuada?
-No es la mejor salida. Para qué viene la amnistía, es el olvido total de un hecho en circunstancias en que tenemos la Comisión de la Verdad. Sería un contraste, ¿no? La Comisión está reconstruyendo lo que pasó en el periodo del terrorismo, tratando de ver y, naturalmente, escarbando ciertas situaciones impropias...
-¿Es inevitable escarbar? ¿Es necesaria la Comisión de la Verdad?
-Sí. Siempre y cuando se mantenga un nivel de ética en todo. Las cosas deben ser transparentes, pero sin hacer escándalo. (...) La amnistía no deja que se vean las cosas claras, elimina la transparencia. Una amnistía sería una inconsecuencia y afectaría a la Comisión de la Verdad, no sería propio. Además, la verdad tiene que esclarecerse.
-Un sector militar se siente vejado, que ha pasado de héroe a villano.
-Para una persona que no cometió nada incorrecto, que lo encarcelen es humillante. La justicia se equivoca con el encarcelamiento, y no en seguir un proceso. Se echa más leña al fuego en un país donde se necesitan muchos bomberos. Si yo soy un capitán que no ha participado la operación, tengo que hacer causa con mi gente que la están encarcelando porque no tengo pruebas.
-Aparentemente se niegan a aceptar que pudo haber una ejecución extrajudicial.
-No lo sé, pero naturalmente tiene que haber defensa y espíritu de cuerpo. (...)
autor: MARIELLA BALBI
medio: DOMINGO de LA REPÚBLICA/ publicado: 26 DE MAYO DE 2002

viernes, 7 de noviembre de 2008

quinto: política ficción

EL COMPLICADO SISTEMA ELECTORAL INDIRECTO ESTADOUNIDENSE.
Finalmente, el senador demócrata por Íllinois Barack Obama obtuvo la presidencia de los Estados Unidos de América, una república federal. Lo logró al asegurarse 364 votos electorales frente a los 162 seguros de su contendor republicano John McCain. Sin embargo, si revisamos el voto popular, Obama obtuvo solo un estrecho margen de 6,11%.
Hace cuatro años, en una columna publicada en El Comercio (2/11/2004), el ex jefe de la Onpe y politólogo* Fernando Tuesta Soldevilla, a propósito de la disputa Kerry-Bush, cuestionaba: ¿Por qué quien obtenga más votos en las elecciones presidenciales estadounidenses no necesariamente deban ganar el puesto de mayor poder en el mundo?”. Es por la naturaleza particular del sistema norteamericano.
Explicaba Tuesta:
En Estados Unidos el ciudadano no vota directamente por un candidato a la presidencia. El sistema es de votación indirecta. El triunfo en la elección presidencial no es el producto de la suma de los votos de los ciudadanos, sino por la de llamados electores. Estos electores forman parte de una tradición constitucional estadounidense, llamada Colegio Electoral, y que se utilizaba en los inicios de la democracia en otros países. (…) A cada estado se le asigna un número de electores que es igual al número de representantes (equivalente a diputados) y senadores. En total suman 538 incluidos los tres del Distrito de Columbia. El partido que gana -así sea por voto- obtiene todas las bancadas de los electores en dicho estado. No se reparten proporcionalmente. Por ello matemáticamente un partido puede tener un mayor número de votos en todo el país y, sin embargo, no haber ganado un suficiente número de electores. Estos 538 se reúnen en diciembre en cada estado y votan por los candidatos presidenciales. Gana el candidato que obtiene por lo menos 270 votos. (…) Esta particular forma de elección, que para algunos puede parecer incluso injusta, solo la tenemos en EE.UU.
En la República Peruana, la primera constitución –que nunca rigió plenamente- establecía colegios de parroquia en los que se reuniesen los ciudadanos para designar a sus electores (uno por cada doscientos ciudadanos); se deberían reunir luego los colegios electorales de provincia, en los que los electores votasen por los diputados al Congreso unicameral (uno por cada dos mil almas**), por los miembros del Senado Conservador y por los diputados departamentales. Le correspondía al Congreso elegir al ciudadano presidente. Según anota Marcial Rubio, vicerrector académico de la PUCP, desde la Constitución de 1828 y “hasta antes de la Constitución de 1856, el presidente de la República era elegido por colegios electorales, es decir, en forma indirecta. A partir de ella y sin marcha atrás posterior, se estableció el sufragio directo***. Hasta la carta de 1979, cuando se introduce la figura de la segunda vuelta, “si no se cumplía con los requisitos mínimos de votación exigidos, la votación la hacía el Congreso de la República***. Recuérdese la elección que se iba a realizar el 28 de julio de 1962.
Para hacer un interesante ejercicio de política ficción (pol-fi), podemos aplicar los principios del sistema estadounidense a los resultados la elección presidencial peruana de 2006 en segunda vuelta. Imaginemos entonces que, como en los 'Yunáites', para elegir a un presidente debiéramos convocar a otro Congreso con ese único fin. Alan García obtuvo mayoría en los distritos electorales de: Áncash, Callao, Ica, La Libertad, Lambayeque, Lima, Pasco, Piura, Tumbes y Ucayali (apenas 10 de 25 circunscripciones); mientras Ollanta Humala la obtuvo en: Amazonas, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huánuco, Junín, Loreto, Madre de Dios, Moquegua, Puno, San Martín y Tacna. Dadas estas estadísticas, García habría alcanzado 72 electores cuando solo hubiera necesitado 61. El Dr. García habría podido no hacer campaña en las quince regiones que ganó Humala e inclusive perder en Pasco o en Ucayali o en Áncash, y aún así se habría hecho del sillón de Pizarro. En cambio, es seguro que García Pérez no habría podido ganar en nuestro sistema sin todos aquellos votos que obtuvo en esas quince circunscripciones, sobre todo si tomamos en cuenta lo disputado de la elección (52,625% - 47,375%).
El sistema, con más de doscientos años a cuestas, tiene entre los principios que lo conciben el dar protagonismo a los estados que conforman la llamada Unión Americana. Tuesta concluía: “Pero si bien es un sistema que ha funcionado bien históricamente, sin embargo, si vuelve a ocurrir igual que en el 2000, en donde Bush ganó en número de electores, más no fue favorecido por el voto popular, puede pasar a ser un sistema que empiece a ser ya no un elemento estabilizador, sino perturbador”. Yo, por mi parte, creo firmemente en la simpleza de “un ciudadano - un voto”.
nota NN: * Uso "politólogo" porque está presente en el DRAE, pero coincido con Marco Aurelio Denegri en tanto dicha palabra es etimológicamente un mamarracho, lo correcto sería "politicólogo"./ ** Artículo 41º de la Constitución de 1823./ *** Enciclopedia Temática del Perú, TOMO IV: Organización del Estado, Marcial Rubio Correa. Lima, Orbis Ventures, 2004.

martes, 21 de octubre de 2008

columna: Haya de la Torre y Velasco Alvarado según García, NELSON MANRIQUE

En su libro La revolución constructiva del aprismo. Teoría y práctica de la modernidad (Lima, 2008), Alan García busca demostrar que su viraje hacia el neoliberalismo constituye un retorno hacia las verdaderas posiciones de Haya de la Torre.
Argumenta García que Haya de la Torre era un abierto enemigo de las reformas de Velasco Alvarado, mientras que los apristas -en primera línea Alan García- cometieron el error de leer la revolución militar como la "realización de lo que había propuesto el Apra desde 1931".
Esto habría llevado a que "adoptaran como propias las estatizaciones, el modelo colectivista en la agricultura y el manejo estatal del comercio de muchos servicios y bienes" (104-105). El resultado fue que se compraron el proyecto de Velasco Alvarado, un modelo y conceptos que eran "totalmente ajenos a la ideología de Haya y su trabajo dialéctico". Así, el primer gobierno de Alan García "resultó más velasquista que hayista" (108). García reniega hoy de su apostasía y enmienda rumbos virando hacia el sano neoliberalismo.
En verdad, Haya de la Torre sostuvo públicamente posiciones contrarias a lo que afirma Alan García. En febrero de 1970, en el Día de la Fraternidad, reclamó la paternidad intelectual de las reformas que realizaban los militares, protestando porque estos no reconocían la deuda intelectual que le tenían: "Debemos estar insatisfechos porque no es manera, aceleradamente y furtivamente, de llevar esas ideas adelante y de esconderlas, sobre todo ocultando su origen y procedencia ("75 años en la vida de un líder". Diario La Prensa. 7 Días del Perú y del Mundo. Nº 609, 22 de febrero de 1970). Lo mismo sostenía un año después: "nosotros estamos de acuerdo con una sana transformación del Perú, con un cambio que preconizamos siempre y por el cual fuimos perseguidos y se nos dijo extremistas, desleales y hasta antiperuanos" ("Por pedir lo que ahora se hace, fuimos perseguidos y acosados, afirma Haya". Última Hora. Suplemento Político Sábado, 20 de febrero de 1971). Siguiendo su propio razonamiento, Alan García, al ser "velasquista" durante su primer gobierno, era pues ortodoxamente hayista.
Alan García presenta hoy a Haya, además de profeta, como un precursor del entreguismo neoliberal. Pero es injusto endilgar a Haya claudicaciones de las que solo él debería responder: "Seamos sinceros -declaraba Haya-: todo esto va en transición hacia un futuro de socialismo; pero mientras tanto los capitalistas tienen derechos" ("Lo que no dijo Haya de la Torre (Primera Parte)". Caretas. Nº 431, marzo 3 de diciembre de 1971).
medio: PERÚ 21/ publicado: 7 DE ABRIL DE 2008

domingo, 12 de octubre de 2008

humor: carlincaturas, CARLÍN

autor: CARLOS TOVAR
medio: LA REPÚBLICA/ publicado: 12 DE OCTUBRE DE 2008
fuente web: CARLINCATURAS

sábado, 11 de octubre de 2008

tercero: humo y fetidez

EL BOMBERO SE QUEMÓ. Finalmente, Jorge del Castillo dejó el Ejecutivo tras el ‘escandaloso escándalo’ de corrupción, ya conocido como PETROGATE. Fue una semana tormentosa, en la que el gabinete hacía agua y el premier echaba humo de estarse quemando a fuego lento.
La sensación que queda tras esta crisis es la de una horrible sordidez, en la que nada está suficientemente claro. La denuncia se hizo pública el domingo en Cu4rto Poder (Am. TV), pero los audios –es evidente- ya se venían traficando -o vendiendo- con anterioridad. Muchos intereses, oscuros y maliciosos en su mayoría, han actuado tras bambalinas.
Están los asquerosos apristas –León-Químper- que cometieron los actos de corrupción en la concesión de lotes petroleros. Sin embargo, ¿quién los grabó? Quien lo haya hecho, violó sus derechos constitucionales, le corresponde al Poder Judicial evaluar el peso jurídico de una prueba ilegalmente obtenida. Las especulaciones apuntan a Petro-Tech, la empresa directamente afectada por el arreglo con Discover Petroleum (habría sido un gesto apropiado de Rosa María Palacios [Prensa Libre, Am. TV], mencionar que su esposo está estrechamente vinculado con Petro-Tech). La versión de Químper es que Canaán se asoció con Petro-Tech. Otros, por el contrario, creen que el mismo Mininter de Alva Castro estuvo implicado en este asunto.
El humeante Del Castillo mencionó que los audios habían sido maliciosamente editados, lo que es obvio. Alguien se tomó el tiempo de grabar y escuchar todas las conversaciones de las ‘ratas’, y las editó adecuadamente para minar explosivamente a unos –como el premier-, no tocar a tantos otros –corren apuestas- y dejar limpio al presidente García.
El gran denunciante, Fernando Rospigliosi, cuyas razones para hacerlo serían su ‘excelso deber periodístico’ y la revancha por su censura como ministro, ha afirmado que los audios se los dejaron en su puerta (¿?). Según dicha versión, el remitente habría sido 'Fernando Santo Domingo', un operador oscuro que ya los medios han bautizado como ''estampilla profunda'.
Luego vienen los actores políticos; salvo la desmentida ‘pepita’ sobre Flores, parece que la oposición sí ha actuado cuando el chupo ya había reventado. Es evidente que Humala y Flores actuaron oportunista e irresponsablemente, pero estaban en su derecho. En el caso de los fujimoristas, quienes tenían en Del Castillo a su más importante contrario en el gobierno –a diferencia de los vicepresidentes fujimoristas y las alianzas en el Congreso-, esto debe haber sabido a manjar. La reduciada AP quizá quiso tomar revancha por el quinquenio 63-68, en el que el Apra se trajo abajo a seis gabinetes belaundistas. Si bien PP apoyó la censura, no queda clara la posición de Alejandro Toledo. Finalmente, dentro del mismo partido aprista, pese a la consternación por el escándalo y la preocupación por el régimen alanista, no pocos dirigentes habrán estado deseosos de la caída del 'bombero' y no pocos militantes la habrán visto como la oportunidad –hoy fallida- de que sea un gobierno verdaderamente del partido.
Del Castillo fue un buen primer ministro, era lo que Raúl Díez Canseco debió ser para Toledo; no obstante, era ya necesario un gran cambio en el gabinete. Quizá habría sido más digno entregar el cargo en fiestas patrias. Del Castillo rescató el diálogo y el buen humor, pero también la coherencia y el respeto por las conviciones personales; demostró que, contrariamente a lo que se suele pensar, el premier debe ser un político, un hombre con respaldo partidario y congresal. El jueves, el gabinete se disponía a realizar uno de los actos más dignos, dadas las circunstancias: acudir al Congreso y, en uso de sus facultades constitucionales, pedir dar explicaciones en ese mismo momento para proceder a solicitar la confianza del Parlamento. Era lo que correspondía, el gabinete daría explicaciones y sería censurado; pero ‘Jorgito’ perdió los papeles, pero los congresistas se corrieron dizque ofendidos y quizá temiendo censurar al bombero –el próximo premier habría podido hacer cuestión de confianza sobre cualquier cosa y ellos habrían tenido que aceptarla a menos que desearan irse a sus casas, para ellos también era mejor forzar el cambio por decisión presidencial-.
CARICATURA: ALFREDO MARCOS

martes, 30 de septiembre de 2008

columna: ¿Y la bicameralidad cuándo?, FERNANDO TUESTA

POR UN LEGISLATIVO EFICIENTE Y REPRESENTATIVO

Más allá de la opinión pública, contraria a cualquier cambio en el Congreso, el retorno al bicameralismo constituye una de las reformas fundamentales de la agenda del Parlamento. La forma de abordarla tendrá que ver con su pertinencia, sus funciones, el tamaño de la representación y la forma de elección de los miembros.

Como se recordará, la naturaleza del Congreso fue severamente modificada por la Constitución de 1993. Lo que hoy tenemos es un congreso unicameral de 120 miembros, que no corresponde a un país como el nuestro. La bicameralidad permite una mejor representación (poblacional, territorial), un mejor control de las leyes a través de la revisión, una mejor elección de altos funcionarios del Estado, entre otras cosas.

En términos comparados, las democracias más estables y modernas son bicamerales. Además del criterio histórico, el tamaño del país ha sido importante. Es por eso que entre los 10 países más poblados del mundo, casi todos son bicamerales, mientras que en la lista de los más pequeños, casi todos son unicamerales.

Los congresos unicamerales --como el nuestro-- se encuentran generalmente en países pequeños (los de Centroamérica, Bhutan, Namibia, etc.), nórdicos de monarquías constitucionales (Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia), socialistas (China, Cuba), ex socialistas (Georgia, Hungría, Lituania, Albania) o reformados por gobiernos autoritarios (Venezuela con Chávez y Perú, con Fujimori). El resto, salvo excepciones, son bicamerales.

La Cámara de Diputados (de representación poblacional) debe desarrollar la función de control político, elaboración de leyes, acusación ante la cámara de senadores a los altos cargos del Estado, así como la potestad de censurar al primer ministro. La cámara de senadores debe encargarse de la función revisora de leyes y del nombramiento de todos los titulares de los organismos constitucionales autónomos, en cronograma de fecha fija y obligatoria. Es decir, un Parlamento con cámaras asimétricas.

Asimismo --a diferencia de la propuesta que nace de la Comisión de Constitución--, la cámara de senadores debe tener una representación territorial, con independencia del tamaño de las circunscripciones. La circunscripción única, que muchos proponen, no permite una representación de esta naturaleza. Los países que nacen de este tipo de circunscripción son excepcionales, como Colombia. Los liderazgos nacionales no tienen que ver con el tipo de circunscripción que les da origen, sino con la calidad de su desempeño.

Hasta que no se constituyan regiones, se deben elegir dos o tres senadores por cada departamento, considerando al Callao, Lima Metropolitana y Lima Provincias, de manera independiente.

Los congresos crecen cada cierto tiempo en la medida en que sus poblaciones lo hacen, de lo contrario se convierte en subrepresentativo, como el actual. Nuestros parlamentos tuvieron ese recorrido, desde 1822 con 85 parlamentarios, hasta los 240 en 1992, que fue disuelto por Fujimori. El tamaño de 120 no tiene relación con una población de cerca de 30 millones y un electorado que ya debe estar por los 17 millones. Por eso, para evitar mayores problemas la reforma debe pasar por que en la Constitución no se coloque un número fijo en su texto.

Pero más allá de las diferencias en algunos puntos, es momento de reorientar el diseño institucional, introduciendo el bicameralismo. Esto, obviamente, no podrá ponerse en práctica si no existe una voluntad mayoritaria para realizar la reforma. Lo único que podrá evitarlo es el actual fraccionamiento de la representación partidaria, uno de los males últimamente endémicos de nuestro Parlamento.


AUTOR: Fernando Tuesta Soldevilla

MEDIO: DIARIO EL COMERCIO

PUBLICADO: 11 de junio de 2008

FUENTE WEB: Polítika/ Blog de Fernando Tuesta Soldevilla

domingo, 28 de septiembre de 2008

humor: El cuco y el antisistema, HEDUARDO

AUTOR: Eduardo Rodríguez, "HEDUARDO"
MEDIO: Perú 21
PUBLICADO: 21 de setiembre de 2008
FUENTE WEB: Blog de Heduardo

sábado, 27 de septiembre de 2008

humor: carlincaturas, CARLÍN

columna: Escenario del 2011, CÉSAR HILDEBRANDT

Si el Perú fuera un país menos aluvional, en la derecha del 2011 estaría Rafael Belaunde, que tiene ideas y las tiene claras, compitiendo con Yehude Simon, que podría encarnar una socialdemocracia de los tiempos de Google.
Pero como aquí la cacasenería es una vieja inmortal tipo Ña Catita, seguro que tendremos a
Luis Castañeda Lossio, el mudo del SAT, por un lado, y a algún inverosímil clon de Ollanta Humala, por el otro.

Castañeda Lossio ha precipitado insolentemente la ruptura de Unidad Nacional porque quizá ya tenga en la mochila el acuerdo con Alan García para el 2011. 
Ese contrato mataría dos pájaros de un tiro: haría posible la elección de un continuista ortodoxo como el alcalde de Lima y abortaría las ambiciones presidenciales de Jorge del Castillo.
García no quiere a Jorge del Castillo. Y menos lo quiere como candidato. Lo querría si estuviese convencido de su derrota (como lo estuvo con Luis Alva Castro en 1990). El problema es que Del Castillo podría ganar. Y eso es algo que el narcisismo alanista no está dispuesto a tolerar.
Un Castañeda respaldado por la maquinaria nacional del Apra –cada vez más un PRI andino- tendría grandes oportunidades de hacerse con el poder. A no ser que el Apra se declarase en rebeldía, desacatase la voz del caudillo y apoyase al candidato que surgiera de las primarias del 2010. Pero esto implicaría un clima de beligerancias y desgarros que podría hacer temblar la relativa estabilidad de la economía.
Como un aporte surrealista y provocador a las profecías sobre el 2011,
Carlos Ferrero ha previsto ayer una plancha Castañeda-Keiko-Del Castillo, que sería algo así como la versión tumoral de la “Convivencia” de 1956. Es un modo de decir que los escrúpulos de García son lo suficientemente escasos como para proponerle a Del Castillo ser segundón de Keiko, lo que, en la biografía del Apra, podría llamarse el broche de oro de la promiscuidad.
Pero ese vaticinio tragicómico exigiría el suicidio a lo Mishima de Jorge del Castillo, alguien que sigue construyendo, con paciencia y buen humor, su búnker personal de cara al 2011.
Si Castañeda fuera el candidato alanista-aprista, Lourdes Flores la representante posiblemente redundante del centro-derecha, Alejandro Toledo el hombre con experiencia “que tú ya conoces” y Humberto Lay (o alguien parecido) el sobrero infaltable, al centro-izquierda le bastaría con un candidato de polendas para pasar a la segunda vuelta y convertirse en una opción de cambio que no atemorice sino que, más bien, alivie. Cambio que, a esas alturas de la crisis internacional, sonará a música celestial para millones de electores.
Claro, se me dirá, pero ya no está Barrantes. Pero es que Barrantes nunca fue serio, a pesar de su éxito, su carisma, su bonhomía y su talento. Barrantes inventó el barrantismo, que lo que aportó a las ideas fue un buen vaso de leche en polvo. Y eso de “la izquierda unida jamás será vencida” era para sacarle pica a Hugo Blanco, que fue su bestia negra.
Y después de Barrantes, mucho después, llegó Ollanta Humala, que es un buen hombre y un pésimo candidato. Humala patentó el humalismo, que es algo así como frasear el malestar pero sin saber adónde se quiere llegar. 
Barrantes era una federación de urgencias. Humala es un chilcano de furias. Pero ambos, en el poder, no hubieran salido del día a día. Y a ambos los atormentaba un zafarrancho de ideas que los hacía contradecirse cada semana.
Y, sin embargo, el Perú necesita dotarse de un candidato que no esté en el tablero de los Romero y los Miró Quesada, un candidato de las izquierdas renovadas. Yo no sé si a Yehude Simon le alcanza el cuero para la tarea. Lo que sí sé es que es el único que se ha atrevido a proponer un par de novedades en la grasienta agenda política del poder regional. 
Como no sé, de igual modo, si Rafael Belaunde tendrá ganas de repetir el itinerario de candidato programático en un país que vota muchas veces por los cromos y los miedos mediáticos. Lo que sí sé es que él es de las pocas cosas buenas y prometedoras que le han ocurrido a la política peruana. ¡Y pensar que estuvo callado tantos años sólo por no contrariar a su padre!
En todo caso, ojalá gente como Simon o Belaunde ventilen el aire pasmado y acaroso que nos envenena. Es que o nos renovamos o tendremos al picapedrero Castañeda haciendo de las suyas (pero en grande) en el 2011. Y con Marquito Parra de Contralor General, cómo no.

PUBLICADO: VIERNES PRIMERO DE AGOSTO DE 2008, DIARIO LA PRIMERA.